A pesar del talento y la creatividad que caracterizan al ecosistema peruano, el país enfrenta barreras estructurales que limitan la creación y el crecimiento de startups de alto impacto. Factores como el acceso limitado a capital de riesgo en etapas tempranas, un marco regulatorio complejo, la falta de incentivos fiscales sólidos y una desconexión histórica entre la academia y la industria frenan el despegue de nuevos unicornios. Sin embargo, este diagnóstico no es una sentencia, sino una llamada de atención: destrabar el potencial emprendedor del Perú requiere articular mejor el esfuerzo entre el sector privado, el Estado y los fondos de inversión para construir un terreno fértil donde la innovación pueda escalar sin fricciones.